lunes, 26 de septiembre de 2016

Fiacro Sopeña, en la memoria de los tekuanis de Xoxocotla.

Por Óscar Cortés Palma


Don Fiacro Sopeña Cristóbal fue famoso en Xoxocotla por su particular forma de interpretar la música de los tecuanes, el junto con otras y otros actores antiguos y de hoy en día han ayudado a que esta manifestación cultural continúe brindando emoción a los habitantes surianos en sus ferias patronales.

Fiacro Sopeña Cristóbal nació en el año de 1930 en Xoxocotla y falleció hace unos días a los 86 años de edad, desde muy chico participó en la danza teatral de los tekuanis (tekuanes) bailando de “Zopilote”, "Risueño", de "viejo rastrero", y de Jaguar.


Al igual que él, participaban espontáneamente actores improvisados de los diferentes sectores de la comunidad de Xoxocotla que se preparaban con atuendos de fabricación casera para salir a escenificar una de las tradiciones más emblemáticas de la comarca suriana, la danza-teatro de los tecuanes.

Fiacro Sopeña Cristóbal nos relató que la primera ocasión que tocó la música de los tecuanes con el tambor y la flauta tenía como catorce años y estaba disfrazado de jaguar y el pitero, estaba Tlahuanqui, palabra náhuatl que significa borracho, así que lo remplazó y comenzó a tocar desde la salida del pueblo hasta entrar a la iglesia.


Y la gente preguntaba, ¿Quién era el que estaba tocando? ya que como Fiacro Sopeña Cristóbal aún estaba disfrazado de Jaguar, no se le podía ver el rostro.

Y desde entonces Fiacro Sopeña Cristóbal, tocó sesenta y ocho años interpretando las melodías de los tecuanes, al morir su anciano tío Emiliano Sopeña,  Fiacro, joven de 17 años  se hiso cargo de continuar la tradición.


Fiacro Sopeña Cristóbal aprendió a tocar los sones de esta representación tradicional, que interpretaba su tío Don Emiliano Sopeña, quien años antes había aprendido la música al escuchar tocar a Pablo Carpio, quien a su vez aprendió al escuchar tocar a Ramón Sorela años después de la revolución mexicana, es decir la tradición de los tecuanes de Xoxocotla provino del poblado vecino de Tetelpa, según nos contaron Fiacro Sopeña y Santiago Sierra.



Por eso los tecuanes de ambos pueblos, Tetelpa y Xoxocotla, se parecen en los parlamentos en náhuatl que aún conservan, en cambio se diferencian en la cantidad de personajes que participan y en el tipo de vestuario.

Fiacro Sopeña nos comentó que  durante la mayor parte de su vida trabajó de obrero para una compañía dedicada a tapar baches de la carretera Alpuyeca - Cuernavaca.


Desafortunadamente se quedó ciego a los 50 años de edad y desilusionado ya no quiso saber nada de la vida ni seguir tocando  pero sus amigos los tekuanis de Xoxocotla lo  animaron ya que sus conocimientos sobre la música, los diálogos y la coreografía de los personajes eran necesarios para conservar esta tradición comunitaria.

Así que emulando a la mitológica  Ave Fénix  que resurgiera de sus cenizas,  Fiacro Sopeña Cristóbal decidió volver a tocar, animado por sus compañeros los tecuanes, quienes lo  llevan  a donde se va a realizar esta danza teatral  para que toque y posteriormente  finalizada la representación lo van a dejar de regreso a su casa.

 Fiacro Sopeña y su grupo de tekuanis fueron a bailar a más de dos docenas de poblados de los que destacan Chalma, Villa de Guadalupe, Tepalcingo y Cuernavaca.

Fiacro siempre mencionaba que hasta el final de sus días iba a seguir tocando y así lo hizo, y aunque en sus últimos años estuvo pobre y ciego, aun así no se desanimó y continuaba tocando la música de los tecuanes con su tambor y su flauta en las festividades de su comunidad Xoxocotla, San Felipe del 1 al 3 de mayo y la virgen de la Natividad el 8 de septiembre en las festividades.

libro DE LOS TECUANES  

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 ©Texto: Óscar Cortés Palma. 
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