domingo, 12 de marzo de 2017

LA FERIA DE TEPALCINGO Y EL SANTUARIO PERDIDO DE LA MONTAÑA DEL TEOCUICANI.

LA FERIA DE TEPALCINGO Y EL SANTUARIO PERDIDO DE LA MONTAÑA DEL TEOCUICANI.
Por Óscar Cortés Palma

Durante casi una semana el pueblo de Tepalcingo enclavado en la región oriente del estado de Morelos se transforma en el santuario más importante de la región.

Además de los miles de peregrinos ciclistas y de carreras de relevos que llegan, también acuden miles de compradores y vendedores.
Pero, ¿A qué se debe que el poblado de Tepalcingo, en una época calurosa del año, como son los meses de marzo y abril, se convierta en un santuario equivalente al de Chalma?.

Bueno, en Tepalcingo se celebra el tercer viernes de cuaresma, esto por sí mismo no responde la pregunta puesto que hay al menos una decena de poblados en la comarca suriana en donde se celebra el tercer viernes de Cuaresma. Por ejemplo, en Xalpatlahuac, Guerrero.

Una hipótesis arriesgada que tal vez sea la correcta, es que el pueblo de Tepalcingo,  desde años antes a la  llegada de los españoles haya sido un santuario. Y ese santuario haya sido el cerrito de Tepalcingo, que tal vez sea la mítica montaña pérdida llamada “TEOCUICANI”.

El cerro “Teocuicani” que en náhuatl significa la montaña del “cantar de dios o el cantar divino”. Es una montaña mítica de la que se desconoce su ubicación actual, pero que según las crónicas antiguas  de algunos de los primeros frailes misioneros quienes escucharon de informantes que hacia el sur del volcán Popocatépetl había un santuario que años antes a la llegada de los españoles recibía muchas personas que le llevaban ofrendas.

Dicho santuario fue ocultado con tierra para evitar que fuera mancillado por los españoles pero es posible que aún la gente continuara acudiendo a ese lugar.
El fraile misionero Fray Diego Durán que tal vez nunca vino a la región no pudo pasar por alto esta información y decidió registrarla en su libro: Historia de las Indias de Nueva España y islas de tierra firme, (escrito en el siglo XVI),  en donde describe que había ídolos de oro, plata y otras piedras preciosas.


Cito al fraile en el capítulo 96 de su libro”A un lado del volcán hacía la parte del sur de la comarca de Tetela y Ocuituco, Temoac, Tzacualpan hay un cerro a donde acudía toda esta comarca  con sus ofrendas y sacrificios y oraciones, el cual se llama TEOCUICANI, que quiere decir el cantor divino el cual está tan cerca del volcán que del uno al otro puede haber poco más de una legua. Es tan alto y áspero que es cosa de ver. A este le llaman "Cantor divino" porque las más veces hay en el nubes asentadas que son las que congelan el volcán,  dispara grandes truenos y relámpagos y tan sonoros y retumbantes que es espantoso oír su tronido y su voz ronca. Toda la comarca acudía a este cerro a sacrificar y a ofrecer inciensos y comidas, papel, y plumas, ollas, platos, escudillas, jícaras y otro género de vasijas para matar hombres; en el cual cerro había una casa muy bien edificada de todas la comarca a la cual llamaban AYAUCHCALLI  que quiere decir " La casa de descanso y sombra de los dioses". En esta casa tenía un ídolo grande de piedra que llaman de hijada (jadeíta) tan grande como un muchacho de ocho años, tan rico y preciado que hubo sobre querellas quitar grandes guerras entre los de esta provincia y los de Huejotzingo y Cuauquecholan y Atlixco los cuales fueron muertos y desbaratados sin conseguir sus pretensiones. Este ídolo dicen que desapareció cuando entró la fe en la tierra y así, es que los naturales lo desaparecieron y lo enterraron en el mismo cerro y allí está con otras muchas riquezas que en todos esos cerros están escondidas de oro y plata..."”.
Si omitimos la parte en donde Fray Diego Durán menciona que el cerro del “Teccuicani” estaba muy cerca del volcán Popocatépetl, puesto que no lo está porque no se han encontrado piezas arqueológicas que así lo demuestren. Por eso hasta la fecha esa mítica montaña de “Teocuicani” se encuentras perdida.

Muchos arqueólogos dicen que pudiera ser el cerro de CHALCATZINGO, otros en cambio dicen que es un cerro de TETELA DEL VOLCÁN. Pero, de manera personal, creo que estos lugares no reúnen los requisitos para ser el mítico santuario sagrado del Teocuicani.

Yo creo que es TEPALCINGO porque aunque está mucho más alejado del volcán Popocatépetl tal vez por ochenta kilómetros.

Tepalcingo siempre ha sido un santuario, durante el tercer viernes de cuaresma, llegan decenas de miles de personas de lugares cercanos y  lejanos, Tepalcingo es un santuario equivalente al que se establece en CHALMA el día miércoles de ceniza; también es equivalente aunque en menor tamaño al santuario del cerro del TEPEYAC o de la virgen de Guadalupe.

Estos tres santuarios religiosos: CHALMA, el cerro del TEPEYAC y TEPALCINGO, lo han sido desde antes de la llegada de los españoles.

De los dos primeros, CHALMA Y el cerro del TEPEYAC sabemos que allí se veneraba a una deidad relacionada con los guerreros águilas y a la virgen Tonantzin respectivamente, pero de Tepalcingo no sabemos cuál era el ídolo venerado. Propongo que ese ser mítico adorado en Tepalcingo, Morelos en la época mesoamericana era el TEOCUICANI (El cerro del Cantar De Dios o Cantar Divino).

Para finalizar quiero mencionar que la primera parroquia construida en Tepalcingo fue la iglesia de la Santa Cruz dirigida por los frailes agustinos, puesto que ellos colocaron el sello de su escudo en dicha parroquia. Después se construyeron otros templos y se nombró al pueblo como SAN MARTÍN TEPALCINGO. El templo de San Martín fue la parroquia principal, hasta que en el siglo XVIII se construyó el SANTUARIO DE JESÚS NAZARENO, de mayores dimensiones  y desde entonces este santuario resguarda al SEÑOR DE LAS TRES CAÍDAS.

©Texto: Óscar Cortés Palma

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