miércoles, 13 de septiembre de 2017

Los primeros 20 días de la bola zapatista

Por Óscar Cortés Palma

En la Feria del Segundo Viernes de Cuaresma de Cuautla, el 10 de marzo de 1911, había un grupo de conspiradores, uno de ellos dijo:
-¡Mañana es el día!-.
Después, se perdieron entre la multitud.
Cuando empezaban a asomarse las estrellas de la noche siguiente se reunieron en Villa de Ayala, iban acompañados de parientes y amigos que desarmaron a la policía, e hicieron un mitin en la plaza del pueblo.
Leyeron el Plan de San Luis que convocaba a un movimiento armado contra el dictador Porfirio Díaz. Es así como sesenta personas se levantaron en armas y  partieron hacia san Rafael de Zaragoza, en donde se les unió Catarino Perdomo y su palomilla.
De allí los guerrilleros continuaron[1] por las sendas serranas del sur de Huautla[2] internándose en lo profundo de las serranías, allí acamparon una semana, escondidos.

Esta avanzada guerrillera no era la única en la región, había más guerrillas: Lucio Moreno en Tepoztlan y Yautepec, Gabriel Tepepa en Tlaquiltenango,  Ambrosio Figueroa en Huitzuco; Isidro y Alejandro Casales en Tilapa y Chietla. Todos ellos morirían los primeros meses.

Mientras tanto, la guerrilla de Pablo Torres Burgos llevaba una semana acampada en los cerros localizados en los límites entre los estados de Morelos y Puebla. 

Hasta que salieron al rancho de san Pablo Hidalgo. Allí, se reunieron en la casa del ranchero José Rodríguez[3] el día lunes 20 de marzo de 1911. Y acordaron atacar la ciudad de Jojutla. Los presentes, entre ellos Francisco Mendoza Palma y Marcelino Rodríguez se sumaron a la bola campesina que ya sumaba 150 personas.
Después de la reunión, tres avanzadas guerrilleras se movilizaron: Rafael Merino por Jonacatepec, Emiliano Zapata por Jolalpan. Y Pablo Torres Burgos junto con Gabriel Tepepa por Tlaquiltenango en donde el pueblo era partidario de la revolución, no hubo resistencia, el día 23 de marzo de 1911.

Esto acobardó al gobernador del estado de Morelos que había llegado un día antes a la ciudad de Jojutla, que dista sólo 3 kilómetros de Tlaquiltenango.

Había hecho promesas a los vecinos y les había dado regalos y panes, para que lo apoyaran en la defensa de la ciudad, los vecinos recibieron los panes no obstante no apoyaron al ejército.
                               
El gobernador entonces, se retiró a la capital del estado al ver sus disminuidas fuerzas y que el pueblo estaba a favor de la revolución.

Al estar toda la población indignada con el gobierno, la ciudad cayó con facilidad cuando los guerrilleros atacaron la ciudad de Jojutla, la madrugada del viernes 24 de marzo de 1911.
La mayoría de la población se unió, organizó y aisló a los explotadores como si fueran el precipitar de un torrente que hace rodar y arrastra las piedras en su curso.

No obstante, hubo desorden por parte de los guerrilleros de Gabriel Tepepa que robaron tiendas de españoles y de aliados del gobierno.

Eso no le gustó a Pablo Torres Burgos que malhumorado le dijo a Tepepa que pusiera en orden a su gente. Zapata y Merino defendieron a Gabriel Tepepa.

-Es una revolución profesor, el camino no está lleno de rosas si queremos un México nuevo-.

- Enemigos de la patria profesor, son aquellos, los que tienen millones y amenazan con guerra a nuestros pueblos -.

No pudieron convencerlo, Pablo Torres Burgos se retiró  mientras los demás observaban como se alejaba.


Ese mismo día, 24 de marzo de 1911, en Rancho viejo, Pablo Torres Burgos fue capturado y fusilado por los soldados porfiristas del coronel Javier Rojas que seguía las huellas de los guerrilleros.

Los rebeldes iban huyendo y visitando ranchos serranos: Huachinantla, Mitepec, Jolalpan, Tlaucingo, Teotlalco hasta llegar a Axochiapan, Morelos.

Al llegar a cada pueblo, su comportamiento era el mismo, iban buscando partidarios, caballos,  y armas. En estos poblados tan alejados, tan pobres y tan poco poblados, no hubo combates porque no había a quien combatir. En esta zona, solo había gentes empobrecidas que poco se diferenciaban de los guerrilleros que solicitaban préstamos a las personas ricas de los pueblos, alteraron los Archivos municipales. Destruyeron los telégrafos para que nadie comunicara sus movimientos y el gobierno no supiera donde estaban y que hacían.

Muchas mujeres y hombres se fueron a la “bola” como se le conocía a esa guerrilla improvisada. Porque estaban indignadas con el gobierno.

Los guerrilleros llegaron a Jolalpan, la noche del 24 de marzo de 1911. Allí repicaron las campanas de la iglesia, tronaron cohetones, los recibieron con música de viento, y aclamaron vivas a la revolución, por eso, los guerrilleros decidieron acampar allí, era un buen sitio rodeado por cerros que les brindaban protección.

Allí eligieron a Emiliano Zapata como general, la mañana del 25 de marzo de 1911. Firmaron el Acta, catorce coroneles revolucionarios: Rafael Merino, Próculo Capistrán, Margarito Martínez, Catarino Perdomo, Jesús Morales, Francisco Mendoza, Gabriel Tepepa, Catalino Vergara, Juan Sánchez, Amador Acevedo, Emigdio Marmolejo, Jesús Jáuregui, y Maurilio Mejía[4].

Pablo Torres Burgos había sido fusilado un día antes, el 24 de marzo de 1911. En Jolalpan se unió Franco Pliego, en Huachinantla se unió Amador Acevedo, en Tlaucingo se unió Miguel Cortés.


En sí, en cada pueblo que pasaban se les unía gente, hombres y mujeres, después continuaron a Axochiapan,  Morelos. Allí los recibieron como libertadores, hasta el cura del pueblo apoyaba a los pobres.

En Axochiapan Octavio Paz Solórzano[5], padre del poeta Octavio Paz, vio que Zapata platicó con el presidente municipal y después con el presbítero Prisciliano Espíritu, sacerdote revolucionario que le regaló un caballo a los guerrilleros, los aconsejó y les dio su bendición.

Al día siguiente, los guerrilleros se retiraron. Sólo se quedó una avanzada comandada por Alejandro Casales, quien provenía de Chietla. En donde se había levantado en armas y era perseguido por el gobierno, se decía que había fusilado al secretario y presidente municipal de Tilapa, Puebla.

Así que, cuando los federales llegaron, ya iban siguiendo a Alejandro Casales, a quien colgaron de un árbol de guamúchil y lo quemaron cerca de la concurrida estación del ferrocarril[6].

La noticia de Alejandro Casales pronto llegó a oídos guerrilleros, que merodeaban en las cercanías. Hasta ese momento Zapata no había participado en un combate como general.

Es por eso que en la Estación del Ferrocarril de Axochiapan, Morelos fue su primera batalla con el nombramiento de general, el soleado día del 29 de marzo de 1911[7], contra los soldados de 18o. Regimiento del coronel Javier Rojas que aún los venía siguiendo desde Jojutla[8].

Después de una balacera, los soldados federales acantonados en la concurrida Estación del tren de Axochiapan, [9]temiendo una emboscada de los combatientes guerrilleros que ya sumaban cientos de personas, se retiraron.

En las prisas de su huida iban dejando armas y municiones que reforzaron los pertrechos de la guerrilla.

Ese mismo día, Gabriel Tepepa atacó la hacienda de Chinameca, se apropió de armas y caballos.

No obstante, Gabriel Tepepa fue fusilado en las siguientes semanas, como también murió Rafael Merino, que sumadas a las muertes de los otros jefes revolucionarios como Pablo Torres Burgos, Lucio Moreno y Alejandro Casales, dejaron a Zapata como el  líder sobreviviente de la incipiente guerrilla que se estaba gestando en la región. 


© Texto: Óscar Cortés Palma 
Correo:cami17_4@hotmail.com; oscarcortespalma@gmail.com
Cel: 7351506920
facebook.com/oscarcortespalma
twitter: @oscarcortespalm




No hay comentarios:

Publicar un comentario