domingo, 10 de septiembre de 2017

La boda tradicional del pueblo: Huehuechiquis, tlatenquiza, huentle. 

Por Óscar Cortés Palma



En la década de 1940, era mal visto que anduvieran novios en las calles. Por tal motivo los enamorados se comunicaban por medio de cartitas secretas que dejaban en tecorrales o en lugares que habían acordado.

O pedían ayuda a una persona mayor, un alcahuete o una celestina, que llevaba y traía las cartitas de los novios.

En caso de que alguno de los pretendientes no supiera leer, le pedía a otra persona que lo leyera.

Pasado el tiempo, cuando los novios acordaban contraer matrimonio. Iban los papás del novio a pedir a la novia, los acompañaban los padrinos y madrinas de bautizo. Y los (huehuechiquis) personas mayores de edad, de conductas honorables, respetadas por la comunidad y elocuentes para que conciliaran los defectos del novio al presentarlo a los papás de la novia.

Se hacía la tlatenquiza (declaración), que consistía en ofrecer vino a los caseros y cuando se creía el momento oportuno ¡Se hacía la petición de mano! Si era aceptada, se acordaban las fechas de la boda.

Ya efectuada la tlatenquiza (pedimento). El día de la boda, se hacía el huentle que consistía en reunir a los invitados en la casa del novio y de allí salir bailando por las calles al compás de la música de viento, iban visitando a los padrinos que daban el huentle (obsequios).

Los hombres transportaban: cartones de cerveza, cajas de refrescos, botellas de aguardiente, mezcal, tequila y demás bebidas alcohólicas. Arreaban burros cargados de leña para el fuego,  maíz para las tortillas, un cochino para sacrificarlo, un becerrillo, cargaban guajolotes y gallinas criollas adornadas con un moño en el pescuezo.

Las mujeres transportaban: charolas con confeti que iban arrojando mientras bailaban a la gente que acompañaba el mitote (fiesta), cargaban chiquigüites llenos de pan de petate cubiertos con servilletas bordadas, chiquigüites con bolas de chocolate artesanal.

Todos los animales y chiquigüites (canastos) iban adornados con un moño colorado, blanco o rosa.

La banda de música de viento iba tocando melodías con alegría, entre ellas el Xochipizahuatl (Flor pequeñita), el jarabe del palomo, mientras iban visitando a más personas que se comprometieron a ser padrinos y dar huentle (regalos) para la boda, se les agregaban algunos mirones en el camino, y así continúaban hasta llegar a la casa de la novia al atardecer. En donde el novio bailaba con el vestido de la novia y se lo entregaba a ella. Después se casaban por lo civil.

Al día siguiente o unos días después,  unos cohetones anunciaban la boda en la parroquia, aunque, había variantes, en ocasiones se representaba el baile del guajolote y el huentle el mismo día de la boda religiosa.

Ese día, había muchas mujeres con huipil ayudando a hacer la comida: tortillas con metates, metlapil, tlecuil y comales, salsa y guacamole hechas en molcajetes. Comían: chilate ó mixiotes de res ó carne de marrano con sopa de arroz ó mole rojo de guajolote o gallina criolla con ajonjolí.

El huentle y el baile del guajolote se representa en el estado de Morelos: en Atlatlahucan, Axochiapan, Atlacahualoya, Xoxocotla y Tepalcingo.

En el estado de Guerreroen: Zitlala, Zicapan, Simatel, Dos Caminos, Copanatoyac, y otros pueblos localizados en la zona norte y montaña de  Guerrero.

En Zapotitlán y Tláhuac de la ciudad de México. Y en Escape de Lagunillas y otros poblados al surponiente del estado de Puebla. En Acatlán de Osorio, Puebla se le conoce como baile de la flor.

Es probable que el huentle, baile de la flor o baile del guajolote, en sus orígenes, estuvieran relacionados con el xochipitzahuatl, aunque el xochipitzahuatl se baila cientos de kilómetros al norte, en la región nahua de la huasteca localizada en los estados de San Luis Potosí y Veracruz.

El huentle, baile del guajolote o baile de la flor solo se representa en poblados tradicionalistas del centro – sur del país que incluye los estados de Morelos, Guerrero, Puebla, México, Oaxaca y Tlaxcala.

El huentle, baile de la flor o  baile del guajolote en las bodas de esta región del país evidencia que más allá de las fronteras político-administrativas entre los estados  del centro–sur de México existen tradiciones similares.

Por ejemplo, las parodias de tecuanes, vaqueros, contradanzas, aztecas, apaches, el brinco del chinelo, las escenificaciones de la pasión de Cristo, una historia compartida de  la disminución de las danzas teatros de los moros y cristianos; y el baile del huentle, baile de la flor o baile del guajolote en las bodas tradicionales.



© Texto: Óscar Cortés Palma 

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