martes, 12 de septiembre de 2017

El jinete del apocalipsis del pueblo

´Por Óscar Cortés Palma



Subido en un púlpito de madera, fray Juan de Alameda habló en náhuatl a los pobladores:

-Hermanos, existe un dios muy poderoso, omnipresente y sabio que los invita a seguir el camino del bien y amor al prójimo para construir el reino de dios en la tierra, un reino en donde todos tengamos que comer y no nada mas unos cuantos acumulen la riqueza-.

Fray Juan de Alameda continuó diciendo:

-Hermanos los conmino a ser súbditos del rey de España, a cambio él se compromete a respetar su autonomía y tierras. Es un rey muy bondadoso que aunque vive muy lejos los quiere mucho -.

A continuación, fray Juan de Alameda bautizó a Xochiacatotol y Nezahualcoyotzin gobernantes del pueblo y les cambió de nombre, ahora se llamaban Sebastián Tellez y Miguel Cortés.

Eran los primeros españoles que pisaban  Axochiapan un lluvioso domingo de julio de 1542, era un día fresco y notaron que era un lugar con mucha agua y entre los achololes los pobladores sembraban algodón, frijol, chía, amaranto, calabaza y maíz. De estas plantas y otras más se componían sus utensilios, vestimenta  y  alimentos diarios.

Después del sermón de fray Juan de Alameda, comenzó a llover  a cántaros, por lo que los presentes tuvieron que refugiarse en la casa de Sebastián Téllez Xochiacatotol (palabra náhuatl que significa ¿ave de plumas de caña?).

Allí la reunión prosiguió: Miguel Cortés Nezahualcoyotzin hablaba en náhuatl mientras el intérprete lo traducía:

-Queremos, los líderes del pueblo montar caballos, usar espadas, dagas y ropa española. A  cambio aceptamos pagar los tributos que antes pagábamos al tlatoani de México –Tenochtitlán y apoyaremos con el coatequitl[1] (trabajo gratuito comunal para obras de beneficio para todos), que antes dábamos a México – Tenochtitlán para construir parroquias y apoyarlos en otras construcciones-.

A continuación habló Sebastián Téllez Xochiacatotol:

-Queremos que sepan que pertenecemos a esta tierra, aquí están enterrados nuestros muertos. Que todos somos una sola familia, el viento, la tierra, el agua- Y que  cuando pisen esta tierra y beban el agua de la barranca tochatlaco (barranca de los conejo), lo hagan con reverencia, recuerden que  es sagrada-.

A lo que fray Juan de Alameda contestó:

-Claro que esos permisos serán otorgados, por lo mientras pasaremos a firmar estos manuscritos en donde se manifiesta que estas tierras son propiedad del pueblo, y que ningún español o ningún otro pueblo se las quitará nunca jamás-.

Ya terminada la reunión y como no dejaba de llover, en medio de la llovizna, fray Juan de Alameda, su intérprete y demás comitiva se subieron a sus caballos y se retiraron.

Cual jinetes del apocalipsis a su paso dejaron una estela de destrucción, un año después (en 1543) la población se empezó a morir a montones en todos lados. Los pobladores no podían curar las epidemias de: cocoliztli, matlazahuatl, viruela, varicela, sarampión, peste y otras enfermedades extrañas traídas de Europa, Africa y Asia.

Estas epidemias causaron la muerte del 83 % de los indios, las enfermedades era tan aguda que en una familia entera no quedaba ninguna persona, era necesario que acudieran a curar a los enfermos los pocos españoles que había.

A este conjunto de epidemias nuevas las conocieron como cocoliztli (enfermedad, mal), o matlazahuatl (red de granos).

Los frailes agustinos creyeron que tanta mortandad se debía. Una a que Dios quiso castigar a los españoles por su ociosidad, soberbia y malos tratos hacia los indios. Porque faltándoles indios ya no tenían a quien explotar.

“La segunda, y principal razón, es que quiso pagarle Dios a los indios la prontitud con que cautivaron sus entendimientos a la fe; quiso coronar su voluntad sencilla. Temiese del tiempo (…) les había de envejecer y que habían de reverdecer en ellos antiguas costumbres, y al fin conoció que los había de depravar el tiempo, y por esto los arrebató la muerte[2]”.

Cuando volvieron a pasar los españoles por aquí solo hallaron casas vacías. Por tal motivo, el rey de España ordenó congregar a los sobrevivientes, entre los años 1600 y 1612. Por aquí cerca se congregaron a la población que quedaba en: Tlaquiltenango, Amacuzac (1604), Chiautla  yTlancualpican (1607), y Ayoxochiapan (1606).

Los sobrevivientes del pueblo de Tetehuamac, Atlacahualoya; y los barrios de Telixtac (Tecpan, Hueycala, y Cuautlalpan fueron congregados en Ayoxochiapan

Los españoles les asignaron casas vacías o terrenos contiguos para que estuvieran juntos. Y se les asignaron en la circunferencia delos pueblos terrenos para sus sembradíos.

Muchas personas estuvieron en desacuerdo y escaparon a los cerros o huyeron a otros pueblos. Otros, regresaron a sus lugares de origen.

En cambio, en el pueblo de Tetehuamac sólo quedaron los jacales vacíos, en donde se encontraban abandonados: huaraches, cacles, ayates, tepalcates y jícaras.

El tecolote cantaba mientras los murciélagos de grandes alas rozaban el suelo del pueblo fantasma, con hectáreas de campos cubiertos de jehuite, huizaches y cempasúchiles, como si la naturaleza quisiera honrar a los caídos.

Después de estas epidemias, poco a poco fueron llegando empresarios agrícolas y ganaderos españoles a instalar sus ranchos. Estos ranchos empezaron a crecer, revolucionaron el paisaje. Montes y campos se poblaron de: vacas, caballos, cerdos, chivos y gallinas.

El valle se tapizó de sembradíos de caña de azúcar. El azúcar de la región fue un éxito comercial mundial debido a su calidad. Conforme crecía la producción de caña de azúcar y aguardiente se exacerbaban los conflictos.

No obstante, la hacienda de Atotonilco padeció problemas económicos y se vendió a Francisco de Hurtasa, dueño de la hacienda de Tenango en la década de 1730 's.

Dejando a esta hacienda sin ningún rival en la región. Abarcaba los ranchos de: Tlalayo-Alchichica,  Ixtlilco y Quebrantadero. Y las haciendas de: santa Clara Montefalco, Atotonilco y san Ignacio.

Para esa época, el pueblo de Tetehuamac llevaba más de cien años  abandonado y sus terrenos iban ocupándolos los pobladores de Ayoxochiapan

Eso no le gustó a José Antonio Salvidegoitia, dueño de la hacienda de Tenango, que deseaba los terrenos del desaparecido pueblo de Tetehuamac. Vistas las circunstancias, el pueblo de Ayoxcohiapan empezó a prepararse para la lucha.


Poblados vecinos que sufrieron terribles epidemias de las que poseemos datos[3][4][5]
POBLADO
AÑO
CONSECUENCIAS DE LAA EPIDEMIAS
Ocuituco
1595
gran mortandad por  más de veinte años
Tlayecac

Pierde influencia
Tetehuama
1606
Desaparece
Tzompahuacan
Siglo  XVII
Pierde influencia
Chiautla de Tapia
1632
Las minas no tienen trabajadores
Chiautla, Teotlalco y Jolalpa
1791
hambre, peste y mortandad
Todos los pueblos del centro de México
1543
Pueblos despoblados, campos sin trabajadores
Todos los pueblos del centro de México
Siglo XVI
Muere ¾ parte de la población total



© Texto: Óscar Cortés Palma 
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