viernes, 27 de octubre de 2017

La epidemia de Tetehuamac

La epidemia de  Tetehuamac

 Por Óscar Cortés Palma 



En la época colonial, los aldeanos tributaban maíz y otros alimentos. El gobernante de la aldea[1] recaudaba el tributo para entregarlo a los tenientes, corregidores o alcaldes mayores hasta llegar al gobernador del estado.

Junto  con el tributo, los aldeanos cooperaban con servicios personales para los ricos, apoyaban la construcción de parroquias[2] y catedrales[3] y extraían plata de las minas de Huautla y Tlaucingo[4].

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Antes de la década de  1640, desaparecieron Tetehuamac, Ayoxocuisco, Alchichica (el viejo), los barrios de Cuautlalpan, Hueycala, y Tecpan[6] ,  sus terrenos quedaron abandonados, desiertos de gente ma no de vida.

La hacienda de Tenango, el ingenio de Atotonilco[7] y Ayoxochiapan reclamaron como suyos los terrenos de los pueblos desaparecidos[8]. El hacendado presentó el testimonio de vecinos, dijeron:

1. Las tierras de la hacienda de san Nicolás Atotonilco por el sur y oriente, llegan a los parajes de Las Tinajas y Palo Amarillo.

2.- El rancho de Tetehuama limita al poniente con el arroyo de Tepalcingo y al oriente con el arroyo seco.

3.- El rancho de Tetehuamac pertenece a la hacienda de santa Ana, eso siempre han oído decir.
Los testigos fueron[9]:
Nombre
Edad
1.     Artemio Benítez
40 años
2.     Gregorio Ortiz
80 años
3.     Pedro Benítez
32 años
4.     Diego Sánchez
40 años
5.     Francisco Vergara
36 años
6.     Nicolás Aragón
60 años
7.     Juan de Alamilla
60 años
8.     Agustín de Aragón
63 años
9.     Bernardo de Aragón
60 años
10.  Juan de Rebolledo
60 años
11.  Sebastián de Rebolledo
63 años
12.  Diego Rodríguez
60 años
13.  Tomás Primo de Aguilar
60 años

En esa época, emergieron nuevas aldeas habitadas por migrantes. Nacieron las haciendas de: Tenango, santa Clara, san Ignacio (este último en la década de 1720 's), Atotonilco (antes de la década de 1690 's). En la década de 1720 's, emergieron el rancho de san José de los caballos del Quebrantadero y el rancho de Tlalayo – Alchichica[10].



 Las aldeas diezmadas por las enfermedades de Asia, Europa y África, perdieron sus tierras y se encontraron atrapados dentro de la hacienda[5].

El hacendado José Antonio Salvide y Goytia envió a Lázaro Pliego, Matías Pliego y Alex de Pliego, a reconocer las tierras de Tetehuamac. Le dijeron:

-Los pobladores de Ayoxochiapan tienen sus sembradíos allí-.

Al escucharlo, el hacendado disgustado, después de meditarlo un poco, colocó trancas para impedirles el paso.

En el año de 1761[11], Tirsa Aguilar España Quetzaltototl, abogada defensora de Ayoxochiapan, dijo con elocuencia:

-Solicitamos una averiguación sumaria de las tierras de Teteguama porque fueron del antiguo pueblo del mismo nombre y pertenecen a Ayoxochiapan, donde viven y han vivido los sobrevivientes de Tetehuamac desamparados por la peste-.

Y continuó diciendo:    
                                  
-Desde hace mucho tiempo posee nuestro pueblo las tierras de san Andrés Tetehuamac, poblado deshabitado por las pestes. Los pocos indios sobrevivientes de san Andrés se vinieron a vivir a nuestra aldea donde, para que tuvieran sitios y casas en qué vivir y labrar, fue preciso se quedase nuestro pueblo sin las tierras de su comunidad remplazándose éstas en Tetehuamac donde desde inmensal tiempo tenemos nuestras milpas y a unos apenas les quedó tierra para labrar su choza-.

Sobre el asunto, el hacendado José Antonio Salvide y Goytia, dijo en el año de 1778:

-No hay mérito que atribuya a Ayoxochiapan el área de Tetehuama. Pues no hay constancia de la supuesta agregación del año de 1606. Sus títulos carecen de fundamento. Pudo Tetehuama, o arruinarse del todo por la peste ó trasplantarse sus reliquias a otros pueblos de la circunferencia como son Telixtac, Atlacahualoya, o Teotlalco-.

El hacendado hizo un ademán y continuó hablando:
-Ayosochiapan disfruta de una considerable extensión de tierras. Las 600 varas de Tetehuama por cada punto cardinal. Se le ha apropiado, persuadiendo y haciendo creer que, en el año 1606, se unieron los sobrevivientes de la peste de Tetehuama. Desde luego me encargaría de dar respuesta a la idea de situar Tetehuamac en donde está asentado el rancho de san José de los caballos del Quebrantadero, si los títulos que presenta Tirsa Aguilar España Quetzaltototl, fueran dignos de aprecio pero son falsos[12]-.

Ganó el hacendado, así fue devorándose los ingenios y ranchos pequeños. Como el  ingenio de Atotonilco  y el rancho de san Miguel Ixtlilco en la década de 1730 's. O el rancho de Tlalayo – Alchichica comprado a Diego Rodríguez, en la década de 1760 's.

La hacienda fue devorándose poco a poco los campos de los habitantes[13], los aldeanos indignados eran desterrados y castigados con cien o doscientos azotes en la espalda.

José Antonio de Salvide Goytia, Sebastián Izcabalceta, y Nicolás Izcabalceta, sucesivos dueños de la hacienda de santa Ana, se encargaron de despojar de más tierras a los habitantes.

La época más violenta de la lucha por la tierra, fue de la década de 1710 hasta 1790[14].  Al finalizar el siglo XVIII, los empresarios agrícolas españoles eran propietarios de la mayor parte de la tierra desde Ocuituco hasta Axochiapan. Y controlaban las aguas del río Amatzinac.

A partir de ese momento la región quedó controlada por una sola familia de hacendados, la familia Izcabalceta, que mediante la alternancia de paternalismo y uso de violencia hacia los dominados, consolidó su poder sobre la comarca[15].

Los aldeanos dedicados a la siembra de temporal de maíz, frijol, calabaza, chile y jitomate reclamaron el derecho a vivir en paz ante la oposición de unas cuantas familias terratenientes poseedoras de grandes haciendas productoras de azúcar y aguardiente[16]. La venta de caña de azúcar les generaba jugosas ganancias. 

 Texto: Óscar Cortés Palma 
 Correo: cami17_4@hotmail.com; oscarcortespalma@gmail.com
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