jueves, 17 de abril de 2014

Axochiapan-Xalpatlahuac, dos pueblos hermanos                              Por Óscar Cortés Palma


En el año de 1606, al oeste de la barranca El Pajarito de Axochiapan existía un pueblo llamado San Andrés Tetehuama que desapareció misteriosamente; debido a esto, cien años después las tierras abandonadas fueron disputadas por los dueños del trapiche de Tenango contra los del ingenio de Atotonilco.




El conflicto finalizó a favor de Tenango y renombraron al lugar como El Quebrantadero, en donde establecieron un Rancho dedicado al cuidado de caballos. 

Pero unos años después inició otro litigio, ahora contra el pueblo de Axochiapan, (llamado en esa época Ayoxochiapan) que tenía sembradíos en esas tierras. Los pobladores de Ayoxochiapan mencionaron, en 1761, que esas tierras eran suyas porque debido a la " peste" el antiguo pueblo de San Andrés Tetehuamac casi desapareció a los indios y los pocos que quedaron se agregaron a nuestra cabecera, es decir a Ayoxochiapan. […]

Sobre lo mismo, la Hacienda de Tenango mencionó: “Pudo Tetehuama o arruinarse del todo por la peste o trasplantar sus reliquias a otros muchos pueblos circundantes”. 


El litigio terminó con un nuevo triunfo de la hacienda de Tenango, pero ¿qué pasó con los pobladores de San Andrés Tetehuama? En Axochiapan nadie sabía hasta que llegaron unos pobladores de Xalpatlahuac que dijeron que sus antepasados eran originarios de Axochiapan y nos compartieron una leyenda que reza así: 

“Fue a finales del Siglo XVI cuando tres grupos de migrantes salieron con rumbos diferentes; todos ellos, hablantes de la lengua náhuatl. Uno de estos grupos se dirigió hacia las altas montañas del sur. Con ellos iba el Ueytlatoani o Tlayakanketl (palabra náhuatl que significa "hombre que guía").


A estos peregrinos les habían predicho unos sacerdotes que, cuando cierto par de niños que iban entre ellos crecieran y se casaran, el primer hijo que naciera de ellos les daría la señal del lugar en donde deberían asentarse y fundar su pueblo.
Y siguieron su viaje, tardaron unos 20 años vagando. Pasaron por Tlapa, hasta llegar a Itlanxochkuamej (lugar de árboles con flores). En este lugar los niños, ahora jóvenes, se casaron y procrearon a un niño, quien les daría la señal para la fundación de su pueblo, pero el recién nacido siempre lloraba y no parecía que le agradara ningún lugar. Pasaron por Tzojpilotepetl (cerro de los Zopilotes), llegaron de nuevo a Zoyatlán, siguieron para MotlapanaOjtli (lugar de 3 caminos). En ese lugar, el recién nacido dio muestras de felicidad y alegría; era la señal que estaban esperando. 

Aunque no se sabe la fecha exacta de fundación de Xalpatlahuac, esta fue antes de 1713, ya que fue muy notoria la presencia de Xalpatlahuac, porque desde su arribo a la región disputaron las tierras a los pueblos que la rodeaban. 


El crecimiento de Xalpatlahuac fue muy rápido ya que en unas cuantas décadas se les concede la facultad de nombrar gobernador de república de indios. Luego, su iglesia es nombrada parroquia, y en 1780 el virrey les reconoce sus tierras. Y cien años después es nombrada cabecera municipal. 

Sin embargo, los pobladores de Xalpatlahuac nunca se olvidaron de su migración, y, en las primeras décadas del siglo 20, volvieron a Axochiapan a recoger la estatua de su santo San Andrés.



Y en el año de 1994, un presidente municipal de Xalpaltahuac, el Profr. Edmundo Delgado Gallardo, visitó por primera vez a Axochiapan. Y desde esa fecha año con año, un grupo de ciudadanos entusiastas organizan junto con las autoridades de ambos Ayuntamientos municipales una visita durante las ferias patronales de ambos pueblos.

Tal ha sido la presencia de la memoria que, en el año 2011, se inauguró una Colonia llamada “Colonia Axochiapan” en la entrada del poblado de Xalpatlahuac, Guerrero.


© Óscar Cortés Palma Lic. en Historia UNAM e Investigador de la Danza del  Tecuan de Morelos y de la historia del poblado de Axochiapan. Email axochiapancultural@hotmail.com; cami17_4@hotmail.com;   Facebook: https://www.facebook.com/axochiapan Utilísese confines educativos citando al autor.



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