lunes, 20 de noviembre de 2017

Año de 1760. Mopachocan, grito de unidad popular

Capítulo 3

Año de 1760. Mopachocan, grito de unidad popular


Por Óscar Cortés Palma

El hacendado avaro quería más tierras y los tribunales corruptos, estaban sordos a los clamores de justicia. No obstante, unos enfrentaron al hacendado, sufriendo persecución y encarcelamiento. Otros eran eliminados nada más por nomás, pues los hacendados para mantener su dominio, de vez en cuando hacían demostraciones excesivas de poder a los dominados. Tecuanina encontró un pedazo de papel en el suelo.

“Se manda al alcalde mayor de la jurisdicción de Cuautla de amilpas cumplir las reales cedulas y ordenanzas, y no se permita a españoles, mestizos, mulatos y negros vivir en pueblos de indios, por los perjuicios que causan. Yecapixtla, año de 1682”.

El gobierno de la Nueva España emitió ordenanzas y decretos para separar a las personas de acuerdo al color de piel y evitar su uniónSe prohibió a los españoles, negros, mestizos y mulatos [1] vivir en los pueblos indígenas. Ante tanta impunidad, los aldeanos se reunieron en secreto y acordaron la fuga. Tirsa Camila y Tecuanina repicaban las campanas de la parroquia mientras gritaban y hacían ademanes arriba del campanario:

– ¡Mopachocan! –. Gritaban – ¡Mopachocan! –.

El grito de ¡mopachocan! se escuchaba hasta la última casa del poblado, vino rebotando por los paredones del caserío. El eco prolongaba más el grito. La gente se fue arremolinando en el centro del pueblo. El grito de mopachocan era común, lo gritaban los aldeanos cuando tenían problemas. Con el grito de Mopachocan convocaban a la asamblea popular. Mopachocan es una palabra náhuatl cuyo significado es unión o junta. La gente se amotinó en la plaza, acordaron la fuga del pueblo. Entraron a la parroquia como fantasmas, envolvieron al santo, no se podían fugar sin el santo. Tirsa Camila decía[2]:

– ¡Vámonos de aquí con san Miguel Arcángel, ¡Vamos a fugarnos san Miguelito!, nos vamos a ir de aquí a otro lugar mejor!

Iban como espectros, bajo la luminiscencia del cielo estrellado unas 300 familias, las sombras largas se dibujaban en las paredes de las casas abandonadas. Venían por el sendero serrano buscando la tierra prometida. Fueron a la aldea de san Francisco Tzompahuacan con los primeros rayos del alba, se quedaron allí, entre los años de  1786 a 1803[3]. Tzompahuacan, era una aldea con una gigantesca parroquia en ruinas, había venido a menos por las epidemias hasta quedar casi deshabitada ahora se volvía a llenar de vida. No obstante, la fuga no funcionó y los aldeanos empobrecidos regresaron al cabo de unos años. No había tierra prometida o al menos el primer intento había fallado. Tzompahuacan tenía otro hacendado, el dueño del trapiche de Coauyuca localizado cerca. Los aldeanos arrepentidos regresaron, con el tiempo se acostumbraron a la explotación, miseria y se resignaron.

–Así se fue la vida como la mugre en el lavadero, pasaron los años y en 1850 Atlacahualoya ya contaba con 1029 habitantes y pertenecía al municipio de Jonacatepec, era la tercera aldea más habitada de la comarca.  Lo sobresaliente de la historia de Atlacahualoya son las constantes rebeliones contra la hacienda de santa Ana Tenango durante casi 300 años, de los 1650 's  a los 1910 's–.




Fragmento del libro: FLORES EN EL AGUA, DE PRÓXIMA PUBLICACIÓN.

Texto: Óscar Cortés Palma 
Correo: cami17_4@hotmail.com; oscarcortespalma@gmail.com
Cel: 7351506920
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Twitter: @oscarcortespalm




[1]AGN/ Instituciones Coloniales/ Gobierno Virreinal/ Reales Cédulas Originales y Duplicados (100)/ Reales Cédulas Duplicadas/ Vol.  D6/ Título: Exp. 292 /Fecha: noviembre 25 de 1578/vol., y soporte: Fojas: 597.
[2] En esa época, de  1803 a 1909,  la parroquia se encontraba en Atlacahualoya.
[3] AGN: Indiferente Virreinal/ Cajas 1000-1999/ Caja 1943/ Exp. 005 (Indios - Caja 1943)  Año  1786 – 1803 /  14 F.

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