jueves, 9 de noviembre de 2017

Tecuanes

Tecuanes


Imágenes: Natalia Polancoc
Texto: Óscar Cortés Palma 
Cuentan que antes habían animales de uña en la región que bajaban a comerse a los animales de los pobladores, a pesar de esto la comunidad lograba cazarlos o ahuyentarlos.

No obstante, en una ocasión vino un animal de uña a quienes los pobladores no podían cazar ni ahuyentar. Ese animal bajaba a comerse guajolotes, venados,  y a los mismos pobladores. Lo conocían como el Tecuane (feroz, bestial, terrorífico)

Los pobladores intentaron por todos los medios cazarlo pero no pudieron. Entonces acudieron con el señor del monte conocido como Uetskilistle (risueño). Esta era una persona ermitaña, habitante de la sierra con capacidad de  transformarse en animales, entre ellos en tecuane, ya sea para hacer el bien o para hacer el mal.

El Uetskilistle les cobró muchísimo dinero porque era una tarea difícil de realizar pero tampoco pudo lograrlo. Al verse frustrado comprendió que no podría lograrlo solo, necesitaba la ayuda de toda la comarca.

En una asamblea,  los incitó a organizarse para atrapar al tecuane  juntos, muchas personas no estuvieron de acuerdo, no obstante la mayoría aceptó.  Trazaron un plan y organizados se distribuyeron las tareas, se disfrazaron: unos se vistieron de piedras y otros de árboles.

Otras más se disfrazaron de animales domésticos para servir de anzuelo al tekuani. Otras se disfrazaron de lobos, tigres, leones y tecuanes. Otras se encargaron de los alimentos, de confeccionar los disfraces, del espionaje y del envío de mensajes y señales.

Luego se distribuyeron por  la comarca, se colocaron en el centro y  otros  se ubicaron alrededor de estos. Se dedicaron a velar todas las noches, esperando la entrada del feroz felino, cuando lo vieron lo rodearon y aunque la fiera intentó escapar y casi lo logra, confundido por la organizada emboscada, y por la multitud que lo acechaba, terminó con sus fuerzas y lo atraparon.
                     
Del gusto, los pobladores hicieron una fiesta, representando la hazaña lograda. En esos días de fiesta bailaron al son de los tambores y las flautas de carrizo. Hoy, se sigue celebrando este acontecimiento bailando disfrazados y actuando la caza de un nagual jaguar, pues según se cuenta  este era el poderoso ser mitológico cazado por sus ancestros.

Los tecuanes nos enseñan, entre carcajadas y sobresaltos: si los habitantes de una comarca se reúnen, planean y organizan pueden defenderse de los poderosos.





Imágenes: Natalia Polancoc
Texto: Óscar Cortés Palma 
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