jueves, 21 de junio de 2018

Axochiapan sin mercado

Axochiapan sin mercado 

Por Óscar Cortés Palma



Foto Archivo: Jesús Zavaleta Castro
En el año 1930 no había Kiosco. La plaza Leandro Valle parecía un enorme lote baldío. Llegó el candidato a gobernador Vicente Estrada adherido al Partido Nacional Revolucionario. Estaba en campaña, Susano Galván amenizaba el evento con su banda de viento.



En aquella época los viejos andaban armados por las calles, acababa de pasar la revolución, por lo mismo, las calles del pueblo eran peligrosas, con intranscendentes pleitos callejeros y tiroteos a cada rato, que omitimos. Teporochos y alcohólicos en las calles, mechones de zacate y manojos de acahuales. La gente hablaban nahuañol (náhuatl mezclado con español) y otros hablaban español o náhuatl.

Cuando caían aguaceros, se formaban charcos repletos de tolocates amontonados. Había tres ceibas grandes, una en cada parroquia y otra en el centro. Las casas eran de horcones, tejas y zacate, las cercas de chinamitl y tecorrales de piedra. A lo lejos, mujeres con vestidos hasta los tobillos, y hombres con pantalón de manta blanca y huaraches de gallo, escuchaban a las enfermeras hablar sobre los beneficios de vacunarse contra la viruela.

Platicaban los catrines, Gabriel Vivas quien tenía dos molinos de arroz, uno por el campo deportivo y otro por la barranca tochatlaco, Andrés Romero y Silvestre Sanabria ambos poseían las tiendas más surtidas de la región, en donde se podía comprar de todo.

En el centro del pueblo se encontraban congregados los comercios de más prestigio, y las familias acaudaladas. A los propietarios del centro les generaban pingües ganancias. En las orillas de la aldea, se encontraban las clases menos pudientes: jornaleros, macheteros, campesinos y obreros. Con sus sencillas casas con cercas de chinamitl, bardas de tecorrales y animales domésticos.

No había <<pilastra>>, columna cónica con una lámpara de petróleo para alumbrar la plaza cívica que existió durante un par de décadas  193? -195?. Cuando la demolieron.


No había autobuses. Tecuanina y la maestra Cariño viajaron por tren, llegaron a la estación pastor de Atotonilco, de allí caminaron, miraban gente en burros, caballos o caminando a la feria de Tepalcingo. No había televisión, internet, uno que otro tenía radio. Tecuanina fue al cine matiné de Axochiapan a ver películas de espanto, había muchos niños, eran los alumnos de la maestra María Cariño, se apellida igual a la del futuro, pensó. Los jóvenes organizaban bailes en el jacalón entechado con tejas. Para refrescarse, tomaban limonadas en botellas de vidrio, se emborrachaban con mezcal de Mitepec. No había agua potable ni luz.

Texto: Óscar Cortés Palma
cel: 7351506920

Email:cami17_4@hotmail.com
Extracto del libro <<Tecuanina viaja por el tiempo por la historia de Axochiapan>>
Casa de Cultura Tecuanes org., civil.

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